Nuestra historia nos compone y es a partir de ella que construimos nuestra identidad. Conocerla y vivirla es una aventura que nos acerca tantos tesoros. Registrarla es un tesoro en sí, para nosotros mismos y para los que nos suceden. Estos documentos de vida nos hacen inmortales en la memoria colectiva, y proveen tierra fértil para nuevas siembras.Sanlúcar la Mayor en el Siglo XX,