Sanlúcar la Mayor en el Siglo XX

Un estudio de investigación para su conocimiento cultural a través de la memoria oral transmitida por sus pobladores así como las investigaciones de historiadores que aportaron un mayor conocimiento de nuestra cultura y que aportaron un mayor beneficio para Sanlúcar la Mayor.

martes, 28 de septiembre de 2021

Sanlúcar la Mayor. El agua de sus localidades 1º de mayo de 1911)

 

Esto ocurrió con el ayuntamiento de Sanlúcar la Mayor,

 sesión ordinaria del Ayuntamiento de Sanlúcar, 1º de mayo de 1911).

El agua de sus localidades apenas colaboraban con las autoridades provinciales en el control de los focos infecciosos. Más fácil era potenciar la colaboración con dichas autoridades en las labores encomendadas a las juntas de sanidad locales para controlar los focos infecciosos en calles y establecimientos públicos pero las causas profundas de la aparición cíclica del cólera o de las fiebres tifoideas tenían que ver con la mala calidad del agua potable, con el nulo saneamiento existente y con la abundancia de basuras en calles y barriadas próximas.

 

 

La existencia de estercoleros, basureros, establos y cochineras en el interior de las poblaciones era también algo habitual en el Aljarafe durante la primera mitad del siglo XX. La suciedad en las calles –a la que ya nos referimos-, el abandono de animales muertos en las vías públicas, la falta de un sistema de limpieza, de inspección e  higienización de las viviendas y de los establecimientos públicos contribuyeron a un lamentable estado sanitario con evidentes repercusiones sobre las aguas subterráneas. Sin embargo, la tradición normativa española a la hora de proteger la salubridad en las oblaciones viene de antiguo. Por ejemplo, en la comarca objeto de nuestro estudio, las Ordenanzas Concejiles de Benacazón ya prohibían en 1545 el paso de cerdos y bueyes por sus calles, el arrojar basuras en  calles y corrales, etc., prohibiciones que se repitieron constantemente  a lo largo del tiempo, mostrando así su propia ineficacia.

 

Las ordenanzas de la villa de Albaida de 1577 también eran muy explícitas en el control del estiércol como contaminante. Otro Auto de Buen Gobierno de 1822 insistía en la prohibición de arrojar basura y  estiércol a las calles de Benacazón. En esta localidad las ordenanzas  de 1895 insisten en la larga tradición normativa de protección del agua promoviendo la limpieza de las calles y del entorno urbano y prohibiendo, de paso, la acumulación de “toda clase de basuras e inmundicias que puedan inutilizar el agua para el servicio del vecindario”.

Así ocurrió por ejemplo con el de Carmen Macías en la calle Colón, 25, de Sanlúcar la Mayor (año 1967). AMSM, leg. 195, núm. 37. Sin duda, un elemento que contribuyó a esto fue que desde principios del siglo XX los ayuntamientos de menos de 15.000 habitantes (todos los del Aljarafe) no tuvieran obligación de implantar laboratorios municipales para desinfectar y reconocer las aguas (Matés, 1998: 44). El Reglamento de 1925 los hizo obligatorios en las poblaciones de más de 10.000 habitantes, situación en la que no debía estar tampoco ninguna de las poblaciones de la comarca (Matés, 1998: 49, y Matés, 1999: 471-476)

 Tras siglos en los que apenas hubo cambios en los sistemas de abastecimiento y saneamiento en el Aljarafe, a partir de la primera y sobre todo de la segunda mitad del siglo XX se pasó de los pozos negros a un sistema primario de alcantarillado  que vertía las aguas residuales sin depurar a los ríos y arroyos Pudio, Majalberraque, Alcarayón, Guadiamar y Guadalquivir, próximos a sus términos municipales. A fines de los noventa se realizaron fuertes inversiones en materia de saneamiento tanto en la cuenca del Guadiamar como en la del Guadalquivir, conformándose un saneamiento integral que resolvía en gran parte el problema.

De las necesidades que había en las poblaciones aljarafeñas nos da idea la circunstancia que en 1925, en la Escuela Nacional Primaria de Sanlúcar la Mayor, hubiera sólo dos bancos y los niños tuvieran que turnarse para poder escribir caligrafía. El Estatuto Municipal de 1925 permitió pro-porcionar ayuda económica y técnica para la realización de obras en el ámbito municipal (Antolín, 1991: 286-287). Sobre los problemas de las haciendas locales, véase Salort, 1997.
La normativa legal podía indicar un camino a seguir pero la capacidad de los municipios era mínima para romper una situación que venía de lejos y que exigía unos recursos económicos de los que no se disponía     .(AMSM: Municipal de Sanlúcar la Mayor)

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El Pozuelo, seguiriyas.Sanlúcar la Mayor.1929


 El Pozuelo, seguiriyas. En un Abanico…Sanlúcar la Mayor.1929
Por Manuel de Solía  (Dibujo de Marín Feria)

El Pozuelo es una Fuente que vive en un viejo valle,
Que nace entre zarzamoras y duerme en los tomillares.
¡Qué agua tan buena, el que sólo la prueba no se condena!
Tus ojitos brillaron como luceros, lo mismito que el agua del arroyuelo.

¡Me conformaba de morir por el rayo de tu mirada!
Al Pozuelo voy niña por agua fresca, que serpea por el caño y cae en la alberca.

¡Cuánto yo diera porque tú en el camino conmigo fueras!
En el cristal de plata brilla la luna, se asemeja a tu cara por su blancura.

¡Que cristalina queda el agua bendita cuando la miras!
Niña si quieres novio ves al Pozuelo, y bebes agua fresca del arroyuelo.

¡Yo la he bebido y por eso a mí novio ya me ha salido!
Cuando vayas al Pozuelo ten cuidado con la cuesta porque puedes resbalar y zambullirte en la alberca.
¡Y es cosa triste que de una pulmonía puedas morirte!

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     Hubo  un tiempo no muy lejano en Sanlúcar la Mayo, que al pasear por los caminos y veredas podíamos tocar las ricas manzanas, amascos, ciruelas, brevas  y otras clases de frutas propias de nuestras ricas huertas, al pasear por estos campos el olor del tomillo y otras hiervas inundaban nuestros olfatos con estos tesoros naturales que al respirar sanaban tu cuerpo.

 
    Lo mismo ocurría con el agua, nuestro rio Guadiamar era el alma del verano, los posos rebosaban de aguas frescas y transparente en cada casa, la fuente y abrevaderos de la corredera calmaba la sed al paso de los animales después de una larga jornada de campo, sus aguas se transportaban en cantaras y botijos para la sed de los jornaleros que de sol a sol soportaban una dura jornada, las mujeres bajaban por aquella costera empinada con sus cantaros y surtirse de los dos chorros de aguas que surtía nuestra fuente del Carmen de los arroyos subterráneos de la que nunca se agotaban.
 
 El Pozuelo, arrollo natural que nació en un viejo valle, en la que sus aguas brotaban como chorros, en la que te inclinabas y al beber notabas su frescura, su aroma a zarzamora y tomillo, parecía bendita pues todos queríamos beber y que sus frescas aguas tocaran nuestra cara y atraparla con nuestros dedos.

 

   Cuantas historias contaban nuestros padres y abuelos del arroyo del pozuelo, tantas, que incluso le dedicaban versos, cantes y poemas como en aquellos tiempos donde la prisa era lenta y se disfrutaba de cada instante, como las seguidillas  de Manuel  de Solía un paisano del 29 con un dibujo de nuestro querido escritor y dibujante Marín Feria de la que ilustra en esta hojilla de aquellos libretos de ferias que refrescaban como abanicos en los calurosos días de nuestra fiesta.

 Que el pozuelo y el abanico sigan refrescándonos nuestra memoria en estos días tan calurosos y que el tiempo no borre nunca nuestros recuerdos.

 
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jueves, 23 de septiembre de 2021

Club del Scalextric el Huerto,de Sanlúcar la Mayor (1970-2003)

 

 Club del Scalextric  el Huerto,de Sanlúcar la Mayor (1970-2003)

Sirva este recordatorio de nuestra historia del Club del Scalextric, como un homenaje póstumo a Manuel Jesús Ríos al que entrego la mayor parte de su vida con entrega, dedicación y amor a este tipo de competición deportiva, gracias a su familia y Alfonso Sánchez-Palencia como fundador del Club del Scalextric de Sanlúcar la Mayor, he podido recoger de sus memorias estos apuntes como parte de aquellos años que tanto nos hizo disfrutar.



Alfonso Sánchez-Palencia fue el fundador del Club del Scalextric de Sanlúcar la Mayor y le acompañara en este comienzo de los años 70, sus amigos Diego Noguera, Curro Mena, Enrique Marín, Manuel Jesús Ríos, y otros que se fueron acoplando sucesivamente, en estos primeros años donde Alfonso organizaba en un cuarto de su casa con un pequeño Scalextric de seis calles, las primeras carreras en casa de su suegra María Manuela Pacheco en la calle General Franco Nº11, frente al porche de la iglesia de Santa María.


El Scalextric es uno de esos típicos juegos que se compran a los hijos para que jueguen los padres. La explicación está en tres factores: el primero consiste en que se trata de un juguete de mucha solera y que marcó una época para muchos niños que hoy ya son padres de familia. El segundo factor deriva de que por la complejidad, coste o necesidad de espacio que exigía el Scalextric, muchos de aquellos niños no pudieron tener uno propio y tuvieron que limitarse a jugar en casa de amigos.

El Scalextric nació en 1957. Fue inventado por Fred francis, quien lo presentó en ese año en una feria del juguete que se celebraba en la localidad de Harrogate. Francis lo bautizó de esta forma por derivación de las palabras “Scalex” (juego a escala variable) y “electric” (por la tracción eléctrica que impulsaba los vehículos, como mejora frente al mecanismo de cuerda que venía ya fabricando desde 1952 la empresa de Fred llamada Minimodels Ltd.). Al principio las escalas de los coches eran variables, antes de optarse por priorizar la 1/32 (aprox.).

 Paradójicamente, el éxito deslumbrante de la muestra impidió a su creadora atender la avalancha de demanda que sobrevino: Minimodels, que trabajaba artesanalmente los coches de metal, tuvo que vender la compañía a Lines Bros Ltd en 1958, una de cuyas filiales empezó a fabricar los coches en plástico. Ya para España, en 1962 se llegó a un acuerdo con la española Exin para la comercialización en este país; ello coincidió con el comienzo de una era dorada de los productos Exin a la que pertenecieron otros iconos de aquél tiempo como fueron el “Cinexin” o el “Exin-Castillos”.


  En los años posteriores, el producto y sus licencias sufrieron diversos avatares que afectaron en mayor o menor medida a su presencia en el mercado. Pero lo cierto es que el Scalextric sigue vivo y parece que por largo tiempo; su presencia en los comercios se simultánea con los circuitos de coleccionismo y los foros de aficionados en internet, todo lo cual nos permite decir que estamos ante un juguete que actualiza su propia leyenda.


    Parte de esa vigencia deriva de una inteligente adaptación a los tiempos. Sin abandonar la línea clásica se han venido introduciendo en los coches novedades coches tales como la dirección de Fórmula 1, detalles en el chasis, basculación, alta intensidad en las luces, o la tracción total 4×4 por citar algunas. En la forma de jugar también se fueron agregando nuevos recursos como el adelantamiento, los boxes o el cambio de carril. Entre los accesorios también se han ido dando adaptaciones como son el control de tiempos y el cuentakilómetros electrónico, semáforos o el cuentavueltas. Hasta las pistas se han enriquecido con complementos tales como puentes, cambios de rasante, chicanes, peraltes regulables… Existen actualmente, incluso, versiones digitales del juego.


     En esa medida, el Scalextric ha demostrado una capacidad de renovación dentro de su esencia que ha corrido paralela a los propios avances del mundo real del que es reflejo: el de las carreras de coches de máxima competición y velocidad (esencialmente la Fórmula 1). Quizá esta remisión continua a una realidad también apasionante y de permanente repercusión mediática constituya una ayuda impagable para la promoción del Scalextric y explique su vigencia como un clásico.


En 1973 trasladan el circuito a la capilla del huerto donde aumentarían las pistas y los seguidores, en este local se prepararían las resistencias de los coches para las próximas competiciones futuras.
    En estas nuevas pistas comenzarían los primeros campeonatos de las 24 horas donde los propios competidores comprobaban las resistencias de sus coches y los arreglos de los mismos para que estuvieran en plena forma el día de competición. La peña solo contaban con el presupuesto de las inscripciones de los propios competidores para otorgar los

diferentes premios de las competiciones, los jugadores competían con las mismas marcas de las escuderías de coches que se competían en las carreras originales de fórmula 1, Ferrari, Lotus, McLaren, Mercedes, Alpine, Alfa Romeo, etc. Con el motor original de los coches de Scalextric los montaban en los chasis de los míticos coches BRM de competición.


Las primeras competiciones de 24 horas, de 12 y 6 horas se requería tener una escudería potente y resistente, para ello los propios competidores tenían sus propios boxes donde montaban y arreglaban sus propios coches, también se creó unas carreras con los míticos coches R5, para cada competición se requería unos coches especiales, Manuel Jesús Ríos era uno de los manitas para la construcción de estos vehículos, sobre todo porque ya llevaba algunos años de experiencia en su taller de motos, solía fabricar sus propios coches a partir de maderas de Balsas, fue un Porche 911 donde moldeaba cada elemento hasta convertirlo a la escala deseada.


La voz se corrió en los círculos de aficionados en este tipo de competiciones y pronto acudieron aficionados de otros lugares, así como espectadores varios donde llenaban la sala de la capilla del Huerto. 



En los próximos años las competiciones pasarían a otros locales más amplios donde se celebrarían los campeonatos del mundo, las 24 horas de Leman y competiciones de la propia peña, estos nuevos locales fueron a finales de los años 70 en el Cine Cataluña y durante la década de los 80, casa del quiosco de Anita Félix, y en 1992 en la casa de la cultura, y en 1994 en la caseta municipal de la feria. Manuel Jesús Ríos crearía unos de los circuitos más espectaculares para una competición de las 24 horas, las pistas se fabricó con puertas de maderas forradas de chapas, sobre un circuito de un ocho gigante, modelo los raíles con 32 metros de cuerda y una recta de 17 metros y un puente de pista a pista.






En los terrenos del polideportivo a comienzo de los años 80 se creara uno de los mejores circuitos de automodelismo de Europa y uno de los cinco mejores del mundo, no solo en uno de los más grandes, sino que contaba con el mejor asfaltado para este tipo de competiciones de coches teledirigidos, donde se organizarían mas de cinco campeonatos nacionales, Ibérico y otras andaluzas en estas categorías, sus afluencias en competidores de diferentes provincias y público asistente superaban más de 150 espectadores. Los coches de radio control de estas competiciones estaban realizados a la escala de 1x8 y funcionaban con Alcohol etílico con nitro metano.

 

Las primeras exhibiciones de los coches teledirigidos tuvieron lugar  en un circuito improvisado en la calle, en el sitio de La Corredera, como muestra estas imágenes.






Alfonso como presidente del Club Sanluqueño de autos dirigidos invito al presidente de la federación Andaluza de automovilismo F.A.A. Contaban además de los Boxes donde los participantes podían reparar sus coches tenía un podio donde los competidores podían visualizar durante la carrera todo el circuito. Alfonso dirigía el control de las vueltas. Manuel Jesús mantuvo el funcionamiento de las pistas arreglando el desperfecto y retirando las hierbas para que el circuito estuviera en perfecto estado en cada competición, también se ocupaba de la cartelera realizada a mano y su distribución.






Manuel Jesús Ríos fue además de un genio en la fabricación de los componentes de los coches y el arreglo de los mismos, participo en numerosas competiciones en distintas provincias de España y Portugal, en Madrid el campeonato de España y en Portugal el campeonato Ibérico. Por su pasión por los coches y las motos fue entrevistado en distintos medios deportivos, desde sus comienzos de competición con el Scalextric  pasaría a los coche de radio control, a los todo terrenos de 4x4, y las mini motos, donde junto a sus dos hijos competirían numerosas veces en grandes premios.


En la primera legislatura de la democracia, el Partido Independiente de Sanlúcar la Mayor fue elegido D. José Luis Morillo Florea, como Alcalde nos expresó sus sentimientos de satisfacción al logro alcanzado de contar con la subvención de la Excma. Diputación Provincial, el Consejo Superior de Deportes y la  Delegación de Cultura, donde nuestro polideportivo fue dotados de numerosas mejoras en distintas  áreas y pistas deportivas, entre ellas una gran pista para las competiciones de coches teledirigidos, realizada por Manuel Jesús Ríos, siendo esta una de las mejores pistas realizada hasta el momento en toda España para este tipo de competiciones. Esta pista tuvo una concepción de 30 años para su disfrute de los sanluqueños.

En las elecciones del 2003 fue elegido Juan Escames Luque y viéndose agotado esta concepción de 30 años de la pista de coches teledirigidos manda a destruirla y a cambio construye una pista de pádel, a la cual él era muy asiduo a este deporte. En aquellos momentos la pista no estaba en su uso normal de competiciones mensuales, y se estaba a la espera de contactos para comenzar las nuevas competiciones que la federación venía celebrando anualmente.
Este hecho perjudico mucho al deporte de competición de coches teledirigidos y como no también a nuestro pueblo, pues estas competiciones atraían el interés no solo local, sino también el Nacional y Provincial,  con unos aforos de más de 200 personas en los días de campeonatos. Lamentando lo ocurrido, los propios competidores y participantes que mantenían esta pista en perfecta condiciones durante todo el año, fueron retirándose, pasando estas competiciones a otros pueblos y provincias.

Alfonso Sánchez-Palencia Valdés como Concejal Delegado de Deporte de nuestro Ayuntamiento en la segunda legislatura democrática (1983 - 1987), nos dedicó unas palabras en el boletín de feria de  Mayo del 1987, ante las nuevas instalaciones deportivas en la cual expresa su alegría por los logros alcanzados por la dirección del Patronato Municipal de Deportes, y las competiciones deportivas realizadas en estos años de nuestro campo Polideportivo.

 

En 1986 Nuestro querido Alcalde que en paz descanse Don José Luis Morillo Florea, se inauguró  el Pabellón Cubierto “Príncipe de Asturia”con nuevas instalaciones deportivas, con la iniciativa y dirección del Patronato Municipal de Deportes.

El Patronato Municipal de Deportes creado recientemente es una vieja aspiración llevada a cabo por la corporación con el único objetivo de hacer que el Deporte llegue a todos los rincones de Sanlúcar. Este Patronato esta representados todos los vecinos del Pueblo, agrupados en Asociaciones Deportivas, en Hermandades de Penitencia, en las A.P.A.S. de los Centros Escolares, en los propios Colegios, Asociaciones Culturales y Recreativas, Club de Pensionista y todos aquellos grupos que inciden de manera especial en la vida ciudadana, aportando cultura y esparcimiento.

Tras la Inauguración de estas Instalaciones deportivas se pasó a la Celebración del Sorteo del día 27 de Febrero de la  O.N.C.E. Presidido por su delegado en Sanlúcar la Mayor Don José Recio Galán.

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